LA ROMANA

 

La Romana es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en el interior de la provincia de Alicante, en la comarca del Vinalopó Medio, en la confluencia de las estribaciones de la Sierra del Reclot, la Sierra del Algayat y la Sierra de Pedrizas.

Tiene una extensión de 43'8 kilómetros cuadrados y una altitud sobre el nivel del mar de 420 metros. Su término, limita con las siguientes poblaciones: Novelda, Aspe, Hondón de las Nieves, Orihuela, Algueña, Pinoso y Monóvar. La población se concentra principalmente en el núcleo urbano de La Romana (a 40 Km de Alicante) y en otros núcleos menos poblados diseminados en varias pedanías, entre ellas, las de Las Cuevas, Algayat, Pomares, Batistes y Beltrans, como las más representativas.

Según los últimos datos publicados por el INE (a 1 de enero de 2011), la población es de 2.602 habitantes, de los cuales una cuarta parte (el 25,3%) son residentes extranjeros.

Sus amplias calles ajardinadas quedan flanqueadas por dos pinadas, la del norte convertida en parque municipal y la del sur propiedad de los descendientes de D. José Luis Gómez Navarro, protector y bienhechor que lo fué de esta población en la primera mitad del SXX.

El principal sector económico del municipio es el de la extracción y transformación del mármol, al igual que otros municipios de la comarca. Destaca también el sector agrícola (producción y envasado de uvas, con denominación de origen Uva de mesa embolsada Vinalopó; plantaciones de almendros y olivos). El sector servicios está aumentando en importancia en los últimos años, ayudado por el turismo residencial.

Su clima es mediterráneo árido. La temperatura media anual en el municipio de La Romana es de 15,81ºC, con unos valores máximos en los meses de julio y agosto, y unos mínimos en los meses de diciembre y enero. Las precipitaciones anuales medias en este municipio son de 355.7 mm. Presentan un mínimo en agosto (5.7 mm) y un máximo en octubre (49.1 mm), aunque existen tres periodos húmedos: un pico en marzo, otro en junio y otro en octubre. Es conveniente destacar el carácter frecuentemente torrencial de las Precipitaciones, especialmente a principios de otoño, debido a los fenómenos denominados de "gota fría".

Debido a que se trata de un gran valle de suaves pendientes, solamente existe riesgo de que se produzcan inundaciones si las precipitaciones son muy intensas. Las zonas afectadas son, fundamentalmente, terrenos cultivados y las edificaciones que se sitúan más próximos a los cauces o en las zonas más bajas.

Las zonas con mayor riesgo de inundación en el término municipal de La Romana son las que han quedado incluidas en el Plan de Acción Territorial Sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA).

El municipio de La Romana se encuentra en el SE de la Península Ibérica , zona de elevada actividad sísmica. De los estudios realizados, se concluye que el suceso de un terremoto en La Romana podría alcanzar una intensidad mayor de VII. [Ampliar Imformación >]

HISTORIA

Los yacimientos arqueológicos descubiertos en el municipio ("Coves dels Calderons" y “Sierra Pelada”) indican que los primeros pobladores se situaron en la pared rocosa del Cerro de la Cruz hace más de 4.000 años.

El nombre de La Romana es de origen árabe y viene de "Al-Rümân" que significa los "granados" y dio título al marquesado de la Romana, título concedido por Felipe V en 1.739 a Don José Caro y Maza de Lizana.

Joseph Caro y Maza de Lizana es el 20.° sucesor y heredero de aquel Barón de Mogente, llamado don Pero Maza, quien desde mayo del año 1393, por nombramiento del Rey Juan I de Aragón y de su esposa D.ª Violante de Bar, a quien pertenecía esta zona, es nombrado Señor de Novelda y del Lugar y Castillo de la Mola, y pocos años después y durante tal vez siglo y medio, fue también Señor de Monóvar y Chinorla, y asimismo después, Señor de la Casa y Estado de Maza. Desde esos tiempos del siglo XV van unidos La Romana y Novelda.

Siglos después se produce la expulsión de los moriscos, concretamente en octubre de 1609, decretada por el Rey Felipe III por presiones políticas y en contra de los deseos de la mayoría de los Señores Territoriales de esta zona levantina, y entre ellos nuestro don Pero Maza (que siempre fue buen valedor y protector de los mismos), a alguno de los cuales Señores dicha protección y amparo le costó la vida.

No hay duda de que fueron éstos, los moriscos, quienes prácticamente poblaron y empezaron el desarrollo agrícola y ganadero de esta amplia zona que nos afecta. Es de esos tiempos que procede, en La Romana, el nombre de algunas de sus demarcaciones como « els Palaus » (Palacios) llamados « des Coraixis » , en los que esta familia agarena tendría sus edificaciones mayores que las habituales, lo que justifica aquel apelativo de «Palacios» . También el nombre de Algayat procede de tiempos moriscos y posiblemente algún otro.

En estos lugares de La Romana tenían también sus posesiones, después de pasar esta zona a Castilla y seguidamente a Aragón, familias de cristianos que vinieron a ella prontamente. En nuestro registro de nombres de familias moriscas de aquellos tiempos del siglo XV, tenemos registrado el apellido de «Coraixis» de varios miembros de esa familia, los cuales siguieron y perduraron hasta el día de la expulsión y su marcha a Berbería. También sobre el nombre Algayat, podemos decir que una pequeña deformación en alguno de aquellos apellidos, nos puede indicar su procedencia morisca.

El historiador Sanchís Guarner, en su « Historia del Pais Valensiá » ( pág. 225), nos dice que «en la Partida de la Romana, de la Vall de Novelda, están “ els Canissis ”, derivado de «Kanisiya» , nombre con que los árabes designaban las Iglesias Cristianas, lo que indica que en ese lugar dels Canisios estuvo en aquellos lejanos siglos una Ermita mozárabe, es decir, al servicio de un grupo de cristianos que habían decidido conservar su fe en tiempos de la total dominación musulmana, ya que éstos, nos dice el citado historiador, por aprensión religiosa y por prevención del orden público, rehuían el contacto con cristianos y los confinaban en lugares fuera de sus poblaciones. Esto remontaría el lugar de los Canisios a los primeros siglos de este milenio

Y es a raíz de aquella expulsión de los moriscos y en virtud de lo que dispone la disposición que la ordena, que pasan sus bienes a ser patrimonio de los Señores Territoriales, con las casas y tierras de los mismos, y a favor de las Arcas Reales los créditos que por préstamos en dinero eran acreedores; en esta nuestra zona es aquel don Pero Maza quien se hace cargo del referido patrimonio y concretamente en La Romana el de la zona dels Palaus , así como también pagará las deudas que tenían pendientes al momento de su expulsión.

Ese patrimonio de els Palaus , que por herencia llegó al Marquesado de La Romana poco más de un siglo después, se ve aumentado por las compras que el mismo va haciendo a los antiguos propietarios cristianos de sus casas y tierras, como se puede comprobar en los Libros-Registro de Propietarios del año 1714 y hasta el de 1735, que detalla las realizadas por el Marquesado tanto en el Pago de La Romana como en Novelda y su huerta, dándose la circunstancia de que dos de los propietarios que le venden en la zona de La Romana son: Juan Bautista Canicio y Celedonia Canicio, cuyo apellido, como en tantos otros casos ha ocurrido, pudiera proceder de ser precisamente estos vendedores originarios y habitadores de ese lugar dels Canisios al que antes nos hemos referido.

De este primer Marqués, le nacen en Novelda un hijo y una hija, que fueron: el hijo, en 29 de septiembre de 1724, que bautizan al día siguiente con los nombres de Antonio-Joseph, Luis, Miguel, siendo sus padrinos don Pero Maza de Lizana y su esposa, D.ª María Manuela Fontes Carrillo (hermana de la madre); la hija nace el 4 de noviembre de 1732, bautizándose el día 8 de dicho mes y siendo sus padrinos don Joseph Martínez y D.ª Raymunda Fontes Carrillo (otra hermana de la madre).

El segundo Marqués nace en Novelda, como queda indicado, y adopta el nombre de Pedro Caro y Maza de Lizana; desposó en Palma de Mallorca en el año 1760 con D.ª Margarita Sureda, falleciendo frente a Argel en el año 1775, en una carga de caballería al mando de su Regimiento de Dragones: está enterrado en una cripta de la Catedral de Palma.

Y tras esta exposición retrospectiva, volvemos al primer Marqués de La Romana, don Pedro Joseph Caro y Maza de Lizana, casado con D.ª Patricia Fontes Carrillo y Albornoz; es con éstos que, como hemos dicho antes, empieza la historia particular de La Romana, pues él es quien en Codicilo de fecha 13 de julio de 1749, agregado a su estamento, crea una Capellanía bajo la advocación de San Pedro Apóstol, titular de la Ermita del Pago de La Romana, señalando como capital efectivo para su sostenimiento las rentas de la heredad que posee en els Palaus , que llevaban sujetas a Censo (aparcería) diversos agricultores.

Y es el segundo en el título quien, a la muerte de su padre, pone en cumplimiento el testamento del mismo y, de acuerdo con el Sr. Obispo de Orihuela, don Joseph Tormo, que en esos días se halla en su Casa-Residencia de la Villa de Monforte, se conviene lo necesario para la erección en Vicaría de la Ermita de San Pedro del Pago de La Romana. Como curiosidad, consignamos las condiciones y límites eclesiásticos en que queda constituida y que son:

Se construirá una casa habitación al lado de la Ermita, para dicho Vicario, que vendrá obligado a residir en La Romana; el Administrador del Marquesado que en el tiempo fuere, abonará al dicho Vicario 200 libras anuales, moneda valenciana, pagaderas por mitad en el día de San Juan del mes de Junio y por Navidad, para con ellas atender a la subsistencia del Vicario, sueldo del Sacristán y reservando 35 libras para mantener siempre encendida la lámpara del Altar Mayor y atender los gastos de la Ermita. Se llevarán libros de los desposorios y bautismos que hubieren, así como uno para los gastos que se originasen; de esta forma queda constituida en Ayuda de la Parroquia de Novelda la dicha Vicaría de La Romana, en sus principales condiciones, respondiendo a dicho compromiso todos los bienes raíces ( els Palaus ) y los que en adelante pueda adquirir en el citado Pago de la Romana, el Marquesado.

Se señalan los límites eclesiásticos que abarca la Vicaría y que como veremos vienen a coincidir con los actuales, detalle éste que al constituirse en independiente La Romana, separándose de Novelda, hacen resaltar los que presiden la Delegación de la misma; son aquellos límites que se convinieron:

«desde els Palaus , siguiendo la Rambla que va a Aspe, todo el lado del Algayat y Casas de Anastasio Abad y Mojonera de Monóvar, prosiguiendo por ésta y el Collado de Sumer, hasta la Cañada de Benaeza, cortando por las Casas de Antonio Navarro, Lorenzo Amorós, Tomás Abad, Joseph Sellés, Viuda de Miguel Amorós y sigue a la Casa de Francisco López hasta la Mojonera de Aspe, que vuelve a unir con la Rambla dels Palaus , comprendiendo todo el territorio que hay dentro de este circuito» . Éstos son los límites que se señalaron y convinieron para el Vicariato en 25 de enero de 1773.

Del Archivo de la Parroquial de San Pedro de Novelda, podemos consignar que: en el paraje llamado de les Coves, había de antiguo una Ermita dedicada a San Antonio, en la cual y en aquellos tiempos, se celebraban en el día del Santo fiestas e incluso se hacían «carreras de caballos» .

También consta en dicho Archivo que en las Visitas Pastorales que periódicamente realizaban los Obispos de Orihuela a las Parroquias de su diócesis, en las hechas a Novelda, constan las que ordenan se hagan a la Ermita de San Pedro de La Romana, antes de que fuera erigida en Vicaría, y que fueron:

La primera, en mayo de 1729, en que el Obispo Joseph Flórez Osorio ordena al Cura de la Parroquial de Novelda vaya a realizarla en su nombre; es de señalar que en una casa del lado de la Ermita vive un sacerdote, para el cuidado de la misma. La segunda visita, ordenada por el mismo Obispo, es en mayo de 1736. La tercera, en noviembre de 1739, la ordena el muy conocido Obispo que fue de Orihuela don Juan Elias Gómez de Terán, lo mismo que la siguiente en noviembre de 1742 y aun la que le sigue en noviembre de 1749, y también es él quien ordena la que se realiza en septiembre de 1754; la séptima (por no cansar al lector no consignamos más) es la que en octubre de 1762 ordena el Obispo don Pedro de Albornoz y Tapies al Arcediano de Orihuela, don Manuel Sánchez Santofimia, Calificador del Santo Oficio de Toledo y Rector de la Parroquia de Monforte, que le acompaña en su estancia en la Casa-Residencia de esa Villa.

Del Archivo del Ayuntamiento de Novelda, hemos podido conseguir los siguientes informes:

Que en 1767, colindando con la Casa que tiene el Marquesado en La Romana, hay una posada propiedad del Señorío, cuyo posadero paga por el alquiler de la misma 5 libras al año.

Que en el año de 1767, le correspondieron al Señorío 309 cántaros de vino del Censo que (de 10 cántaros, uno) tenía con los aparceros establecidos en els Palaus y fincas que ya antes hemos dicho que adquirió y en las cuales existía también plantación de olivos, según consta en el Registro de Propietarios antes aludido; como curiosidad, diremos que una de las fincas que compró el Marquesado en 1714 fue de unos «20 jornales de tierra de siembra» y olivar en el Pago de Benchesa, linde con la Rambla de Benchesa, en La Romana; parece poca la cantidad de cántaros de vino recogidos para el Señorío, pero ello puede obedecer a una mala cosecha, aparte de que se pudo tener otra aportación por los olivos y otros rendimientos, pues que figura ingresan 261 libras, por el concepto de Diezmo y Partición de las propiedades de La Romana y dos haciendas de Novelda.

También en el Archivo a que nos estamos refiriendo, hallamos información sobre el nombramiento de Alcaldes de La Romana y del Algayat. Era el Marqués de La Romana quien nombraba todos los años a las personas que debían desempeñar algún cargo en el Consejo de la Villa de Novelda y también a los Alcaldes de Hermandad que correspondían a los distritos de la Villa, pero sin especificar a cuál pertenecía cada uno, hasta que en el año de 1778, la ya Sra. Viuda del segundo Marqués, Tutora de su hijo y tercero en el título, nombra a Ginés Martínez y Mira como Alcalde de La Romana y a Thomás Mira de Luis como Alcalde del Algayat. Son éstos concretamente los que figuran como Alcaldes, por primera vez de dichos lugares, para el año de 1778. Después, por falta de Actas en el Archivo, no encontramos más nombramientos hasta el año de 1782, en que la Señoría nombra a Joseph Martínez y Valera para Alcalde de La Romana, no figurando nombramiento para Algayat. En el año de 1783, son nombrados: para La Romana, Pedro Cantó y Mira, y para Algayat, Antonio Escolano de Jaime. Nuevamente y hasta 1788 no tenemos Actas y para ese año quedan señalados: para La Romana, a Pedro Cantó y Mira, y para Algayat, a Joseph Martínez de Fernando. No volvemos a encontrar nombramientos hasta el año de 1800, en que se hacen para La Romana a Vicente Sánchez y Mira y para el Algayat a Pasqual Navarro Mira de Felipe. En el año de 1804 son el mismo Vicente Sánchez Mira para La Romana y Joseph Martínez de Thomás para el Algayat. Y en los años de 1806 y de 1808 son esos mismos los que siguen en dichos cargos; son ésos los años de la invasión francesa, que acarrea la Guerra de la Independencia y las cosas deben cambiar, por cuanto el primer nombramiento posterior a los reseñados lo hace el Secretario de Cámara del Rey Fernando VII y su Audiencia de Valencia, quien para 1814 sigue nombrando a Vicente Sánchez para La Romana y a Francisco Mira de Amorós para Algayat; para el año 1816 dicho Secretario sigue nombrando a Vicente Sánchez para La Romana y a Antonio Amorós y Mira para Algayat. Ya para el año de 1818 es nombrado Matías Martínez Davó para La Romana y a Josef Martínez de Thomás para Algayat. Para el año 1819, vuelve a nombrarse Alcalde de La Romana a Vicente Sánchez y Mira y para Algayat a Antonio Mira. Para el año 1823 sigue el mismo Vicente Sánchez para La Romana y se nombra a Antonio Amorós de Navarro para el Algayat. Y por no cansar al estimado lector, hacemos punto en este aspecto de nombramiento de Regidores.

Referente al Señorío de estas tierras, debemos señalar el afectuoso interés que siempre tuvieron por sus moradores, tanto en tiempo de los moriscos, como posteriormente. Prueba de ello es que cuando se le concede a un sucesor del mismo el título de Marqués, adopta el nombre de su Pago de La Romana y de que son frecuentes las visitas a su Señorío, en la medida que se lo permiten sus funciones militares, nos lo testimonian las repetidas anotaciones que constan en los libros de gastos de Clavería del Consejo de la Villa, que detallan los que se realizan en el alquiler de caballos para el personal que, en representación del mismo, van a esperarle unas veces al Hondón de Monóvar y otras a Villena, para acompañarles a su Casa de La Romana; y cuando va a tener sucesión, vienen a que el acontecimiento sea en su Villa y en ella nacen sus hijos, como antes hemos dicho, aunque su residencia habitual sea Valencia. La muerte de este primer Marqués se produce tras largos días de enfermedad, durante la cual, y por su salud, ordena el Consejo ocho días de rogativas a la Virgen de la Aurora, y ocurre aquélla en su casa de La Romana el 20 de julio de 1749; avisada inmediatamente la Villa de su fallecimiento, dispone su Consejo que salgan cuatro representantes del mismo, junto con cuatro personas de distinción, para que con hachones encendidos traigan su cadáver a ésta, en donde, a sus puertas, se unen al cortejo que viene de La Romana presidido por las ocho personas indicadas, el pueblo que le espera, llevándolo a la Parroquial de San Pedro, en donde, al día siguiente, se le harán los funerales y será enterrado en dicha Iglesia.

El sucesor en el Marquesado, que nació aquí, demuestra el afecto por estos lugares, y su confraternización con sus habitantes, en aquella carta que en 12 de agosto de 1760, escribe desde Palma de Mallorca, anunciando su boda con Margarita Sureda y Valero, que escrita de su puño y letra, encabeza con el título a grandes caracteres: «Ilustres Villa de Novelda (de la que forma parte el Pago de La Romana), mi Amada Patria» , y añade que con dicho acto, cumplía con el deseo repetidamente expresado aquí, de que deseaban verle en estado de casado e invitándoles a la boda. El Consejo, al recibo de la misma, acuerda: que se celebre seguida dicho acontecimiento con tres noches de luminarias y disparo de morteretes, así como que se celebren en la Iglesia actos de acción de gracias por ello y el indulto total y completo y puesta en inmediata libertad, de los tres presos que había en la cárcel de la Villa.

Fuente: Noticiario histórico de La Romana. Vicente Sala Cañellas

EL DESARROLLO DE LA ROMANA EN EL SIGLO XX

 

La prosperidad económica lograda por el comercio y la industria iniciados en la segunda mitad del siglo anterior provocó un importante incremento de la población de Novelda. De este modo en 1897 Novelda alcanzaba los 9.645 habitantes, y en tan solo tres años la población se incrementó en casi un 20%.

Pero el «Campo de La Romana» quedaba demasiado alejado de la prosperidad económica y cultural que se respiraba en la capitalidad del municipio:

«Cual si los vecinos de este caserío no contribuyésemos a las cargas municipales, así se nos trata desde que manda el actual alcalde. Hoy se carece en la Romana de alumbrado público; hemos reclamado varios vecinos y nuestro ruego ha sido desantendido, sin que por esto deje de cobrársenos los consumos y demás gabelas. ¿Cree el señor Rizo que esto es justo? Los vecinos de La Romana tenemos derecho a disfrutar de alumbrado público, como antes de mandar el Sr. Rizo, y no se nos alcanza porqué se nos ha quitado. Ruego a usted Señor Director (del periódico) llame la atención de ese Ayuntamiento para que cese esta oscuridad en que nos encontramos en la Romana, donde no se puede salir a la calle por las noches» (Unión republicana. 27/04/1907)

La partida de la Romana estaba formada por varios núcleos de población dispersos, que sumaban 2.200 habitantes en el año 1900, representando casi el 20% del total de la población de Novelda. Estos campos quedaban vertebrados por la única vía existente que comunicaba a estos caseríos entre sí y que daba acceso a la comunicación con Novelda y Algueña: El «Camino Vecinal» o camino «carretero» de La Romana. Este eje discurría por la parte baja de la solana del Algaiat y la llamada Rambla Fonda, a un nivel más bajo que el trazado de la actual carretera CV-840.

En relación con el mantenimiento de este camino vecinal encontramos a principios del SXX las primeras quejas de los romaneros ante la discriminación que sufrían por parte del Ayuntamiento de Novelda:

"El camino de Novelda al caserío de la Romana está intransitable en su mayor parte. Hasta hace poco el peón encargado de ese camino lo tenía en regulares condiciones y no sabemos si por esto mismo, por cumplir con su obligación, este empleado ha quedado cesante. ¡Para esto aspiran al poder los monárquicos! Para nombrar cuatro empleados suyos dejando cesantes a los que saben cumplir con su deber. Señor alcalde: ¿Por qué no le pide usted permiso a Eliseo y trata del arreglo de ese camino vecinal, el de mayor tránsito de los que dependen de este Ayuntamiento? Muchos vecinos del Algayat, la Horna y Romana se quejan del abandono en que se ha dejado el arreglo de ese camino y es necesario que se les atienda pues también los del campo, como vecinos de Novelda, tienen tanto derecho como los que viven dentro de la ciudad" ( Unión Republicana.10 abril 1904 )

"El camino de Novelda a La Romana está imposible para el tránsito público. Parécenos recordar que antes de ocupar el poder los canalejistas, existía un peón encargado del arreglo de este camino que por esta causa estaba siempre en buenas condiciones. Pero no sabemos por qué, siendo Alcalde el que tan funesto nos resultó Daniel Gómez Tortosa, dejó de arreglarse dicho camino y hoy aquella vía de comunicación está intransitable. Hace unos días uno de los hombres que conducían un cadáver al pasar por entre los innumerables baches, dio con su cuerpo en tierra y tras él arrastró el ataúd que también se vino al suelo. ¿No podría el Sr. Alcalde destinar un par de hombres y un carro durante una semana y que se arreglase aquel camino, al menos el trayecto comprendido entre el cementerio y la carretera de Monóvar? Como ahora no es muy indispensable el arreglo de las calles, (por lo menos se puede demorar este trabajo unos días) debían emplearse éstos en el arreglo del trozo que solicitamos ¿Lo hará V. Sr. Alcalde?" ( Periódico El Combate 10 de agosto de 1912 )

El servicio diario de viajeros establecido en aquella época lo realizaba una tartana tirada por un caballo que podría tardar más de 4 horas en recorrer los 14 km que separaban La Romana del casco urbano de Novelda. Por aquellos años también podía verse en aquel Camino Vecinal algún carruaje de lujo y alguna carriola que poseían las clases pudientes.

"Allá por el año de 1921 la mencionada Tartana fue sustituida por una diligencia tirada por dos caballerías, idéntica a las que hacían el servicio de viajeros de Novelda a la Estación del ferrocarril. Este nuevo medio supuso entonces para los habitantes de La Romana y su término una revolución en el sentido de modernidad y progreso. Este carruaje o medio de locomoción cómodo y moderno, fue pronto sustituido por un automóvil FORD de llantas de caucho macizo que hacia el mismo recorrido, lo cual constituyó una verdadera revolución progresista. Este vehículo que salía de Casas del Reloj mucho antes de amanecer y regresaba mucho después de anochecido, iba alumbrado en su interior por un mechero de carburo de calcio (el clásico carburero) porque todavía no se había concebido que podría extraerse corriente de la batería del coche y alumbrado por medio de una bombilla. Pronto este carruaje, del que todavía hace poco se conservaba un ejemplar en un garaje de la calle de Jorge Juan y que muy bien hubiera podido ser la primera pieza de un museo arqueológico local, cambió sus llantas macizas por cubiertas neumáticas que se pinchaban con suma frecuencia debido a su mala calidad, haciendo del diario viaje una verdadera hazaña para el conductor que lo pilotaba." ( José Navarro Pérez. Programa de Fiestas de La Romana de 1967)

En los primeros años del siglo XX se sitúa el origen de la configuración urbanística del actual casco urbano de La Romana y de las infraestructuras básicas que permitirían el importante desarrollo económico que experimentó el caserío de La Romana a lo largo del primer tercio del siglo XX.

El 7 de noviembre de 1904 Dña. Antonia Navarro Navarro ("La Pichocha"), una de las personas más ricas e influyentes de la alta burguesía noveldense, adquirió todas las fincas que en el término municipal de Novelda, Monóvar y Elda poseía la Duquesa de Medina Sidonia , hija y heredera del Marqués de La Romana, por una suma total de 700.00 pesetas. Entre aquellas propiedades se encontraba el rico y extenso patrimonio que el Marqués de La Romana poseía en el caserío romanero y la hacienda llamada La Romana. Eran yernos de Dña Antonia, D. Antonio Gómez Tortosa «Conde de Gómez Tortosa», casado con su primogénita, Antonia Navarro Mira, y D. José Luis Gómez Navarro «D. Luis», casado con su segunda hija, Luisa Navarro Mira.

Tras adquirir las propiedades, Dña Antonia costeó la construcción de la actual Iglesia de San Pedro, que fue inaugurada el 21 de abril de 1910. Algunos años después, el 12 de octubre de 1916, el Obispo de Orihuela elevó la antigua vicaría de La Romana a la categoría de Parroquia independiente.

Doña Antonia Navarro repartió entre sus dos hijas la hacienda adquirida a los herederos del Marqués de la Romana. A D. José Luis Gómez Navarro y a Dña Luisa (esposados en 1905), les correspondió la Pinada: Allí fijarían su residencia veraniega tras construir una bodega, una almanzara y la casa cuya construcción finalizó en 1914.

Durante los siguientes años, entre 1914 y 1918, Dña Antonia comenzó a urbanizar parte de los terrenos adquiridos, vendiendo solares de su propiedad para la edificación de viviendas. El 17 de septiembre de 1917 el Ayuntamiento de Novelda acuerda dar los primeros nombres de calles y plazas de La Romana: Antonia Navarro Navarro, Antonio Gómez Torosa y Padre Luis Calpena. La plaza de la Iglesia recién construida sería conocida a partir de ese momento como “Plaza de Novelda”. Posteriormente se abrirían dos nuevas calles con los nombres de su hija Antonia Navarro Mira y su yerno D. José Luis Gómez Navarro.

Hacia el año 1922 la aldea estaba habitada por algo menos de 400 habitantes. A su alrededor y diseminados por el campo existen varios caserios a una distancia que oscila entre 500 metros y 6 kilómetros, y que quintuplicaban su población. A partir de entonces todo aquel que se hallaba en condiciones económicas de poderlo hacer, se disponía a edificar en el pueblo su vivienda, unos con el solo propósito de engrandecer y ampliar las dimensiones de la superficie del pueblo a la vez que poseer un cómodo albergue en la ciudad y otros, los más pudientes, edificando con miras a lo que hoy se llamaría turismo y que entonces era, simplemente, deseo de proporcionar vivienda a terceros y obtener una pequeña renta. Así en pocos años la superficie del pueblo creció de manera rápida y bien ordenada.

La construcción de la actual carretera que conecta La Romana con Novelda supuso el impulso definitivo. Esta infraestructura, iniciada a finales de 1922 y terminada en el año 1925 reportó evidentes beneficios a los viticultores y productores agrícolas de esta zona, que pudieron dar salida a sus productos y surtir los mercados de Almería y Murcia. La nueva carretera iba a resultar determinante para el progreso de estos caseríos, y en particular para el desarrollo del núcleo urbano de La Romana.

La idea inicial, concebida por D. Antonio Gómez Tortosa, fue posible gracias a su perseverancia y al apoyo incondicional que encontró en el Padre Calpena, ilustre orador y persona de gran influencia en los altos estamentos del Estado, que profesaba gran afecto e interés por los romaneros. A principios del mes de agosto de 1913 se expuso en la puerta de la Iglesia el siguiente telegrama del Padre Calpena: « Tramitación de carretera terminada. Conseguí la viera Consejo de Ministros ayer; hoy va Gaceta; se subastará primeras subastas Ministerio, cuatro septiembre, por 104.607 pesetas. LUIS CALPENA».

En 1920 los productores agrícolas se constituyen en el “Sindicato Agrícola de La Romana de Novelda y Monóvar” para realizar el depósito de productos y compra en común abonos, maquinarias, semillas y plantas.

Pero la incipiente prosperidad económica para unos crecía en detrimento de las condiciones de subsistencia a las que sometían a la mayoría: La clase trabajadora, condenada a la pobreza y al analfabetismo.

De este modo comienza a organizarse la resistencia obrera en La Romana: “Nosotros, obreros romanenses, no podemos ni debemos olvidar ni un solo momento, el inocuo proceder de los malvados que, de común acuerdo, intentan, no sólo que perezcamos de hambre, negándonos el jornal por el terrible delito de ser asociados; con esto -dicen los patronos- hacemos morir a los obreros y por consiguiente a sus hijos, y de esta manera acabaremos para siempre con las sociedades obreras” ( Diario Avante. Novelda, 12 Marzo 1921)

En 1923 los canteros y jornaleros del campo romanero consituyen la UGT, reorganizándose en 1927 en dos Sociedades Obreras: la Sociedad Obrera "La Agrícola" (80 socios)y la Sociedad de canteros "La Aurora" (100 socios). En junio de 1928 se funda la Agrupación socialista de la Romana. Años más tarde se fundaría otra sociedad obrera de Oficios Varios (20 socios), que agruparía a comerciantes, carpinteros, herreros, carniceros, etcétera.

Eran tiempos de emancipación: De una parte, la creciente población romanera exige el autogobierno y segregación del término municipal de Novelda por la falta de atención a sus intereses y la distancia a la capitalidad del Municipio; de otra, los obreros se organizan para mejorar su deplorable condición de vida.

En el año 1.924 se formuló por vez primera una petición para constituirse « La Romana de Novelda» en Municipio independiente. Fue rechazada pero lograron que el Ayuntamiento de Novelda creara en 1925 la «Entidad Local Menor de La Romana". En el año 1.926 se constituyó la “Junta Parroquial o Vecinal”, que fue el órgano representativo de los vecinos de la Parroquia, formado por afiliados a "Unión Patriótica", el partido político del Régimen primoriverista. La citada Junta tenía la particularidad de que al no poseer local adecuado para sus reuniones, las celebraban en el atrio de la Iglesia. El día 24 de mayo de 1.929, y después de reiteradas presiones sobre el Ayuntamiento de Novelda, se logró la segregación del término ocupado por la parroquia de La Romana (demarcación que el segundo Marqués de La Romana fijó en 1773, para la Vicaría de la entonces Ermita de San Pedro), del ocupado por la de Novelda. El Ayuntamiento de La Romana quedó constituído el día 25 de mayo de 1.929.

En el año 1927, los obreros romaneros iniciaron la construcción de su Casa del Pueblo, que fue inagurada el 1 de mayo de 1929, con objeto de dar respuesta a sus inquietudes de formación y organización sindical. En la Casa del Pueblo se establecería la primera Biblioteca de la localidad, entre otras instalaciones y actividades dedicadas a la formación cultural e ideológica.

Pero este impulso iniciado para la transformación de la aldea no hubiera resultado tan exitoso de no haber sido por la estrecha relación que unió a D. José Luis Gómez Navarro (D. Luis) con todo el pueblo de La Romana, erigiéndose a partir de entonces como el verdadero protector de la aldea y de sus habitantes, sin discriminación de clases o ideologías.

El 15 de abril de 1923 se inaugura el edificio destinado a Cuartel de la Guardia Civil, costeado por D. Luis Gómez Navarro; El 20 de marzo de 1931 finaliza la construcción del Matadero que D. José Luis Gómez Navarro donará al pueblo de La Romana y por el que desembolsó la cantidad de 20.000 pesetas de entonces; El 2 de octubre de 1933, gracias también a las gestiones realizadas por D. Luis, se crea una estación telegráfica municipal en La Romana y se inicia la instalación de la línea y el 6 de enero de 1935 se inaugura la línea telefónica en La Romana; en un acto en el cual se se homenajea a D. Luis, descubriendo la placa con su nombre que todavía hoy se mantiene.Además D. Luis donó varios solares de su propiedad ya ajardinados por su cuenta para el disfrute del vecindario.

Por ello los vecinos de La Romana, a través de su Ayuntamiento solicitaron al Gobierno de la República le sea entregada la Gran Cruz de la Beneficiencia «a que se ha hecho acreedor a tan honrosa distinción por sus innumerables actos de filantropía, amor y protección hacia los desvalidos y múltiples donaciones para el fomento de la cultura pública» La suma desembolsada por D. Luis entre los años 1930 y 1935 ascendió a más de 200.000 pesetas

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Francisco J. Moya Navarro


Fotografías: Antonia Navarro Navarro, Antonio Gómez Tortosa, Inaguración Casa del Poble (1929), José Luis Gómez Navarro en la inaguración de las escuelas de La Romana (1931)

Fuente y fotografías: Familia Gómez Navarro, publicación "Modernismo en Novelda. Centro Cultural Gómez Tortosa", Fondo de Francesc Gallardo, Planos y Gráficos: PortalRomanero