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1992. 3 de octubre de 1992. DIARIO INFORMACIÓN

 

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1989. (Boletín La Alternativa Racional. No. 15)

 

Supuesto hecho milagroso en un almendro

Carlos Simó Blasco. Diciembre 1989

Hace aproximadamente cuatro meses que en la localidad alicantina de La Romana, se produjo un supuesto fenómeno extraño en un árbol frutal. Ahora, una vez concluida la investigación, se explican los pormenores de la misma para conocimiento de todos los posibles interesados en estos temas.

Un almendro abandonado en un solar del municipio de La Romana, comenzó a desprender por su tronco un líquido rojo bastante llamativo.

El suceso habría pasado totalmente desapercibido a la opinión pública, si un vidente de los alrededores no hubiese afirmado categóricamente que ese liquido rojo era ¡nada menos que sangre! La gente del pueblo, llevada por la euforia colectiva, inmediatamente habló de milagro.

Cosa común en esta clase de fenómenos es la propagación de la noticia con una celeridad inusitada. Cientos de curiosos acudían a este pequeño pueblo para presenciar la última moda en milagros: el árbol sangrante.

El alcalde del lugar, para controlar la situación y evitar que su municipio se convirtiera en `el Fátima Alicantino", solicitó que se analizase el almendro.

Tan esclarecedora acción fue emprendida por la Cámara Agraria de Novelda (municipio colindante a La Romana), recayendo a su vez la recogida de muestras en la Cámara de Extensión Agraria, subdepartamento perteneciente a la anterior. De forma muy aséptica, se succionaron mediante una jeringa algunas gotas del líquido emanado por el almendro, realizando asimismo otras pruebas tendentes a esclarecer el supuesto hecho antinatural. Los análisis químicos y biológicos de esas extrañas emanaciones, fueron realizados por los prestigiosos laboratorios del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias, en su delegación de Valencia.

Los peritos de la Cámara de Extensión Agraria realizaron un informe previo sobre el almendro, al cual he tenido acceso, así como a la posterior explicación ofrecida por el Presidente de la citada Cámara Agraria de Novelda.

Según explica el informe, el árbol se encuentra situado en un solar cercano al pueblo, un solar abandonado desde hace años donde nadie cultiva y, menos aún, abona. Esta carencia de cuidados repercute en que el árbol sea propenso a contraer todo tipo de enfermedades.

La emanación rojiza del árbol resultó no ser otra cosa que resina, esa sustancia coloidal de origen vegetal y de apariencia gomosa, y que en este caso fue confundida con sangre coagulada. Naturalmente, la resina del almendro no es roja, por lo que había que buscar una explicación a su extraña coloración.

Este árbol fue parasitado por un virus, que le hizo enfermar progresivamente y, tocado de muerte, se hallaba en su fase de máxima languidez. Un síntoma claro de la enfermedad era la coloración de la resina, debida a la acción de determinadas bacterias que se encuentran dispersas en la savia del árbol. Estas bacterias reaccionan con el oxígeno del aire, adquiriendo así una tonalidad roja oscura.

Después de comprobar que no hubo ninguna acción milagrosa tras el fenómeno del almendro, no quedaba otro enigma que el de las causas que originaron tan extravagante noticia.

El supuesto vidente que afirmó que el árbol sangraba, debió en primer lugar contactar con alguna persona cualificada -lo que, dada su condición paranormal no hizo, naturalmente-, quien le habría explicado que, si bien ocurre muy rara vez, estas emanaciones de resina rojiza son totalmente naturales y perfectamente explicables, y se dan también en otros tipos de árboles, incluidos los ornamentales. También le habría explicado que la sangre es patrimonio exclusivo del reino animal.

De momento y gracias a la equivocación cometida, el inocente almendro enfermo fue destrozado por gamberros, que llegaron incluso a pintarlo. A esto hay que añadir el saqueo de sus ramas, cometido por peregrinos sedientos de reliquias que se desplazaron al lugar.

El pueblo de La Romana volvió pronto a la realidad, y ya no queda nada del "pintoresco" suceso; ni siquiera el almendro, que fue arrancado de cuajo para construir en su lugar un colegio público.