LAS FECHAS DE FIESTAS

 

Un repaso a la historia de las Fiestas

"Hasta que se construyó la actual iglesia, en el año 1910, la fiesta se hacía el 29 de junio, día del patrón (San Pedro). En esa fecha muchos romaneros estaban ausentes en plena siega de los campos de Aragón y Castilla La Mancha. Para que esos trabajadores pudieran estar y disfrutar de la fiesta, el Señor Cura y el Señor Alcalde pedáneo (entonces La Romana era un caserío de Novelda), decidieron posponerla a la tercera semana del mes de agosto, que ya habían vuelto todos los segadores"

(JJ. Pastor. Programa de Festes 2007)

En 1954 se incorpora a les FESTES el día del Socarrat;

en 1975 se crean las comparsas de Piratas y Moros; y en 1979, la de los Zíngaros. Desde aquellos años se vienen celebrando los desfiles; si bien inicalmente los desfiles se programaban el sábado y el domingo de fiestas, posteriormente se trasladaron el viernes y sábado.

Entre los años ochenta y noventa, las comparsas amplían los días de fiesta hasta los ocho actuales.

La tradición de la coronación de la Reinas de Fiestas de La Romana se remonta al año 1974.

El Pregón de fiestas se celebró por primera vez en La Romana en 1985.

Estudio de las fechas de fiestas

Las fiestas se han venido celebrando tradicionalmente durante el tercer o cuarto fin de semana de agosto, dependiendo del día de la semana en que cayera el 1 de agosto.Si el día 1 de agosto es lunes, el sábado de festes debería ser el 20 de agosto, y así sucesivamente tal y como se indica en la siguiente tabla:

Si el 1 de Agosto cae en...
LU
MA
MI
JU
VI
SA
DO
...el sábado de fiestas sería el día...
20
19
18
24
23
22
21

En los últimos 55 años tan sólo se ha inclumplido esta regla en los años 1962, 1968, 1996 y 2008.Este año, al caer el día 1 viernes, el sábado de fiestas debería haber sido el día 23 y no el 16. Se han adelantado una semana sobre el calendario tradicional. Ha sido, además, el año que más pronto se han celebrado en el periodo de estudio. Análisis histórico sobre las fechas en que se tradicionalmente se han celebrado las fiestas patronales de La Romana (pdf)

 

Las Fiestas hace medio siglo

 

LA ROMANA DE 1958

En 1958 La Romana tenía algo más de 2.000 habitantes, cuyas viviendas, poco a poco, se iban trasladando desde las partidas rurales hacia el núcleo urbano.

El protector e Hijo predilecto de este pueblo, D. José Luis Gómez Navarro, hacía ya cuatro años que había sido llamado al descanso eterno. El vacío que dejó en este mundo nada ni nadie podía colmarlo, tanto espiritualmente como en la práctica.

Eran tiempos en que el pueblo intentaba despertar tras una dura posguerra y autarquía que había hundido el país en la miseria, que había dejado el campo romanero en la mayor de las ruinas.

Fueron aquellos años de finales de los cincuenta, años de utopías, de fe y de dictadura. Pero un grupo de valientes romanenses comenzaría a soñar; y soñaron despiertos para construir los sólidos cimientos que sustentarían el desarrollo de La Romana del futuro, volviendo a avivar la llama del progreso que ha caracterizado desde siempre a sus moradores

Surgieron, entonces, iniciativas estratégicas de tipo asociativo como la Caja Rural Cooperativa Agrícola Católica de La Romana y el Grupo Sindical de Colonización nº1535 de La Romana (posteriormente S.A.T y actualmente Comunidad de Regantes de La Romana), constituida para la traída de aguas de Salinas y que transformaría las sedientas tierras en cultivos de regadío (se inauguró en las fiestas de 1967) . Una vez más La Romana se situaría en primera línea del desarrollo comarcal. Pero en 1958 todo eran proyectos e ilusiones que debían germinar a la luz de mucho esfuerzo y sacrificio.

LA FIESTAS DEL 58

Habían transcurrido 10 meses exactos desde que Pepito “el Alcalde” había tomado “forzosa” posesión de su cargo al frente del Ayuntamiento romanero, cuando el 22 de agosto de 1958 a las 12 de la mañana dieron comienzo las “tradicionales y simpáticas” fiestas de la Romana, en honor al Sagrado Corazón de Jesús.

En el saludo tradicional, el alcalde, incitaba “a todos en general para que con la mayor unión y entusiasmo, participen llevando a los actos festivales religiosos y profanos, la más amable y sana alegría, característica de este noble pueblo romanense”

El inicio de las fiestas lo marcaba el repique de campanas, el disparo de morteretes y lo que en aquellos tiempos era costumbre: la elevación de globos de papel.

Las fiestas duraban tres días: viernes, sábado y domingo. El día grande era el último de ellos.

Las fiestas del 58 costaron unas 17.800 pesetas de la época. La mayor parte del presupuesto, más del 66%, era sufragado con donativos de empresas y particulares, que solían entregar de unas 10 a 100 pesetas. Del resto del presupuesto festero se hacía cargo el Ayuntamiento.

Los actos que se programaban eran parecidos de un año a otro, si bien en cada fiesta se intentaba innovar.

El viernes por la tarde, cucañas y “vaca”; por la noche un concierto de acordeón, que duraba desde las 9 de la tarde hasta las doce de la noche, hora en que “se cerraba el chiringuito”.

El sábado y el domingo, el pasacalles de las 8 de la mañana precedía a la misa que se celebraba a las 10. Eran años de estricto culto y las autoridades y jerarquías del movimiento se trasladaban hasta la casa del cura para acompañarlo a la Iglesia antes de las misas… Debía ser algo parecido a lo que ocurre hoy en día, recogiendo a la reina de las fiestas para los pasacalles y los actos oficiales.

La caridad en aquellos tiempos era algo obligado y siempre se reservaba algo del presupuesto de fiestas para donativos a los menos pudientes. Resulta curioso que la cantidad destinada a tal fin, 400 pesetas, era algo inferior a la que se empleaba en comprar cirios para la procesión, y menos de la mitad de lo que se pagaba por los derechos de Misa, sermón y procesiones… Algo parecido a los derechos de autor de la SGAE pero, en este caso, a cuenta de la biblia y del clero.

Hasta hace unos años, los días de fiestas se aprovechaban también para inaugurar y bendecir las obras emblemáticas del pueblo. En ese año de 1958 se inauguró el alumbrado público fluorescente en la calle principal de La Romana (Carrer Major) y se bendijo la obra de la nueva Plaza de Mercado de Abastos.

A mediodía, La Banda de música y Orquesta de Pinoso (Unión Lírica Pinosense), celebraba conciertos en el Cine Avenida. Esta Banda cobraba 4.700 pesetas por estar dos jornadas completas, desde la mañana a la noche, alegrando a los romaneros, con su sacrificio y sin descanso: pasacalles, conciertos, bailes populares, misas,…

Durante la tarde del sábado se celebraban las cucañas y un nuevo concierto de la Banda.

El domingo tras la competición de tiro al plato y cucañas, se celebraba la procesión en la que se acompañaba a la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

El acto de homenaje al M.I. hijo adoptivo de La Romana, D. José Luis Gómez Navarro, consistente en la ofrenda de una corona de rosas y laureles, se celebraba el domingo por la mañana; y precedía a otra peculiar ofrenda en la cruz de los caídos (calvario): la de una corona de laureles a los caídos por “Dios y por España”, al son del “Cara al Sol”…

En cuanto a la “marcha” nocturna, la noche del domingo era “la fuerte”, actuando dos Orquestas. En este caso, la Juven Jazz de Aspe y la Orquesta Clips de Alcoy. El viernes actuó un acordeonista y el sábado, la Orquesta Copa Cabana de Sax. Como dato curioso, ya se pagaba a la Sociedad General de Autores (SGAE) 273 pesetas por los correspondientes derechos de autor.

El final de las fiestas lo marcaba la madrugada del domingo, momento en el que se disparaba la “traca final” después del concurso del “Baile de la Patata”, durante el transcurso de la verbena en “La Plaza del Caudillo”